Conversaciones con un gordo

Llevo tiempo hablando con una persona al que referiré en este texto como Gordo, ya que no quiere ser reconocido ni contar su verdadera visión del mundo por miedo a parecer patético. Sin embargo, he creído interesante compartir con mis escasos lectores una conversación que tuve con él y que refleja, en parte, sus pensamientos y su situación. No hace falta ser un Sherlock para saber que el que llame a esta persona como Gordo y no X, por poner un ejemplo, se debe a que sufre de sobrepeso.

Hablo con Gordo por Messenger, herramienta que tiene sus días contados, y con cada cosa que me cuenta me quedo más maravillado. Gordo es un auténtico filósofo, el Schopenhauer de los obesos mórbidos. Hace poco le comenté que me gustaría dedicarle un escrito en mi blog y él sugirió hacerlo a modo de entrevista, idea que me encantó. El texto está tal cual surgió, tan sólo he corregido las diversas faltas de ortografía e impropiedades léxicas que se produjeron al escribir de forma instantánea, vía Messenger. Añado también que, a pesar de mi amistad con Gordo, no me hago responsable de sus opiniones aunque me haya dado por publicarlas. En la libertad de expresión sí que creo.

Os dejo con la conversación:

Yo: Hola, Gordo, ¿estás listo?

Gordo: Preparado.

Yo: Muy bien. ¿Qué opina tu familia sobre la obesidad que padeces?

Gordo: Pues opinan para mal y no porque sea gordo en sí, pues tienen amigos con hijos que lo son, pero ten en cuenta que cuando mi madre me dio a luz le dejé la vagina destrozada. Esto ocasiona que mis padres no hayan podido follar desde entonces, y claro, a la vagina de mi madre se unen los mastodónticos huevos de mi padre, que ya podría irse de putas y rebajarlos, pero el mamón es fiel a su mujer. Conclusión, mala hostia hacia mí por culpa de unos padres que no copulan. Tengo la suerte de no vivir ya con ellos, porque con la de gritos que recibí a causa del dineral que les hice gastarse en bollería…

Yo: ¿Has follado?

Gordo: Físicamente no, y no por falta de ganas y de ocasiones, en Madrid existen miles de desviados que fornican con infraseres como yo, sino porque no hay mujer que me encuentre la polla. He llamado a putas y todo, pero no se puede. Lo que he descubierto es una zona de la parte baja de la barriga que justo es la que me debe de tapar el glande y tocándome ahí me corro. Vamos, como si fuera una paja. Así que mentalmente no soy virgen.

Yo: ¿Mentalmente?

Gordo: Sí, joder, uso la imaginación. No sabes tú la de veces que he preñado a Scarlett Johanson en mis sueños, soy una Black&Decker. Virgen no seré entonces.

Yo: Hombre, pero no es lo mismo. No es real.

Gordo: Claro que no es lo mismo, es mejor incluso. Mis pajas son imaginativas, por ejemplo: a veces sueño que el chino que me trae la comida es mujer, y a parte de ponerme ciego a cerdo agridulce, me obliga a que la folle para embarazarla y así no la exporten del país.

Yo: ¿Y no es mejor ver porno?

Gordo: El porno está bien para coger ideas, como cuando lees novelas para inspirarte en la tuya. Usar la imaginación para masturbarse es lo mejor, es como un videojuego en el que participas y ganas siempre. Yo tengo una gran imaginación, hay veces que me masturbo incluso por venganza: a gente que me toca los huevos hago que con una varita mágica se conviertan en mujer, luego los violo y tras terminar vuelven a convertirse en hombres, para que así sufran psíquicamente lo que es joder a un gordo.

Yo: Bueno, cambiemos de tema. ¿Cuándo sueles salir de casa?

Gordo: Pues salgo poco, sólo ante causas de fuerza mayor, como cuando se me antoja un kebab y no me queda más remedio que ir a por él, aún no hay ninguno en mi barrio con servicio a domicilio, ¿a qué cojones esperan para ponerlo?

Yo: ¿Puedes contar algo de tu profesión?

Gordo: No, si lo hago muchos sabrán quién soy y prefiero seguir en el anonimato. Lo único que puedo decir es que no estoy en el paro, pues trabajo desde el pequeño piso en el que vivo. Mi único compañero es un peluche de Garlfield.

Yo: ¿Qué tal tu relación con los vecinos?

Gordo: Regular, el de arriba no puede ni verme, pues cada vez que cago le sube el olor de la mierda. ¡Imagínate cómo debe de oler con lo que cago! Sólo tengo contacto con una vecina, bueno, contacto no, la grabo desde mi ventana más bien. Tengo horas de ella cambiándose de ropa, duchándose, meando y alguno de ella tocándose o follando con el novio.

Yo: ¿Cuántas veces comes al día?

Gordo: Sé que de un gordo es tópico decir “¿y cuándo no lo hago?”, pero si dijera otra cosa mentiría, porque hasta para cagar me llevo bocadillos en vez de una revista. El único momento en que no estoy con la boca llena es mientras duermo, y aun así dicen que cuando lo hacemos nos comemos arañas y bichos.

Yo: Me gustaría que convencieras a los dos o tres lectores del blog para que siga publicando alguna que otra entrevista que te haga en futuras actualizaciones.

Gordo: Pues simplemente espero que os haya gustado. Esto es sólo la primera capa de mi pensamiento, si queréis aceptaré más entrevistas dedicadas a temas específicos: mujeres, kebab, porno, pajas… Mis consejos os pueden ser valiosos.

Anuncios

Acerca de Rubén Íñiguez Pérez

Soy nada y muchas cosas a la vez: coordinador del festival de cine La Mano, colaborador en SpanishFear.com y un imán para los tipos raros. Adicto a vídeos estúpidos de Youtube.
Esta entrada fue publicada en General y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Conversaciones con un gordo

  1. lasaga dijo:

    Yo quiero más cosas de este gordo. Es tan jarto que parece hasta fake. Quiero más.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s