Un texto inverosímil

Hace unos días escuché un podcast de RTVE dedicado al escritor Emilio Carrere. Muchas cosas pueden destacarse de cuanto escuché, pero mencionaré un par: Emilio sabía lo mucho que se tardaba en cobrar por un escrito, así que hacía todo lo posible para que le pagasen cuanto antes y no tener que esperar meses; también sabía que las editoriales no eran muy dadas a leer lo que publicaban y se aprovechó de ello enviando el mismo relato con ligeros cambios –el caso más famoso es de La torre de los siete jorobados y Un crimen inverosímil–. Sólo ha pasado un siglo, pero la situación no es muy diferente a la de entonces.

Como ejemplo diré que en un lugar, cuyo nombre no quiero citar, he leído una de las mayores chorradas que recuerdo. En ese decadente lugar, se ha publicado un despropósito de artículo sobre un escritor español de finales del siglo XIX. El autor, un tipo que en su perfil de Facebook dice ser escribidor –le va que ni al pelo esta palabra–, comenta cómo este autor es un anticipador de un género literario. Este señor malinterpreta unos elementos que, en realidad, poco tienen que ver con ese género que se supone que anticipa y lo hace a la manera de un comentario de texto de bachillerato, con la estructura propia de un examen de Literatura –debe ser que ensayo le suena a eso que hacen actores y bandas de música–. No quiero ponerme a rebatir este artículo ni buscar bronca con su autor, seguro que ni conoce este espacio, por eso no cito ni el título ni dónde puede leerse. El problema es otro, aquel que conocía tan bien don Emilio Carrere.

Que semejante artículo se publique en un sitio de referencia es algo que me preocupa como lector, intento de escritor y aficionado a la cultura. Existen publicaciones y espacios que prefieren un texto horrible por el que no tienen que pagar al de un profesional que pretende ganarse la vida con su oficio. Les importa un pepino lo que pongan, es más, ni lo ojean, sólo quieren hacer caja sin tener que palmar pasta antes. Nada mejor para esta gente que una época como la nuestra, pródiga de aficionados a crítico y ensayista que publican de forma altruista en blogs de poca monta y sin apenas formación. De esta manera, baja la calidad de las publicaciones y con ellas también lo hacen el de número de lectores y de ganancias. Excusa perfecta para no pagar a sus redactores y buscar a otros que lo hagan por el simple hecho de ver su nombre en la firma del texto. Años dorados para la egolatría y el narcisismo, no importa dejar sin dinero a unos y que otros se forren a tu costa, lo importante es que la gente lea tu nombre como autor de una puta mierda sobre Fulanito de Torres.

Todos hicimos y haremos cosas por puro amor al arte –sobre todo en los comienzos–, pero llega un momento en el que de altruista pasas a gilipollas. Seamos, en ese sentido, como Emilio Carrere y hagamos todo lo posible porque se nos dé lo que nos deben.

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Acerca de Rubén Íñiguez Pérez

Soy nada y muchas cosas a la vez: coordinador del festival de cine La Mano, colaborador en SpanishFear.com y un imán para los tipos raros. Adicto a vídeos estúpidos de Youtube.
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