¡Crédulos, cuidado!

Un telediario de una cadena cualquiera da la noticia: Ha fallecido el niño con difteria al que sus padres no quisieron vacunar. “¡Qué hijos de puta! Han matado a su hijo”, exclaman varias personas: un obeso que se somete a sesiones de frío para adelgazar, una mujer de mediana edad que acude a un curandero para tratar su diabetes y una joven pareja que no toma edulcorantes por miedo a los ingredientes desconocidos que los componen. Cerca de cada uno de estos indignados hay alguien que aprovecha para comentarles sus absurdos comportamientos. No faltos de razón, responden que ellos no imponen nada a nadie y que la responsabilidad paterna está por encima de cualquier creencia. Sin embargo, lo dicen sin acordarse de que el bulo sobre las vacunas tiene el mismo origen que los que ellos se creen. Un enfado paradójico, pues son tan cómplices de fomentar teorías absurdas como los padres del pobre niño, aunque con ellas no consigan resultados tan funestos.

En internet hay miles de páginas que propagan estas conspiraciones relacionadas con la salud –también las hay sobre muchos otros temas–. Algunas tan absurdas como un supuesto secreto que los gobiernos nos ocultan para que no nos dejemos barba y pelo largo –cosa que descubrieron, al parecer, los veteranos de la Guerra de Vietnam– u otras, sin ningún tipo de gracia, como que el tabaco es bueno para la salud y que deberían consumirlo los niños. Estas tonterías pululan en los mismos blogs que hablan de lo malas que son las vacunas, de los productos que crea “la Matrix” con ingredientes que vete a saber de dónde han salido, de curanderos que eliminan un cáncer con sus manos o de cómo adelgazar comiendo todo lo que te da la gana y sin ejercicio, solo mediante métodos alternativos.

Si alguien no me cree, que investigue en Google. Estos lugares abundan en la red y detrás de ellos suelen estar flipados de las conspiraciones y organizaciones o grupos de dudosa credibilidad, que incluso llegan a dar conferencias y publican libros que bien podrían destinarse al reciclaje nada más ser impresos. Blogueros que se pasan por el forro cualquier fuente de datos fiable y que no han visto en su vida una gramática o un diccionario. Leer a autores de tal calibre es todo un ejercicio de superación.

Habrá quien piense que son cuatro crédulos o descerebrados sin cultura los que se tragan estas bazofias. Nada más lejos, mucha de esta mierda la he visto compartida en Facebook por personas normales y corrientes. Pero claro, otra cosa es que nos molestemos en comprobar la fuente y la veracidad de aquello que compartimos. Nunca está de más saber qué leemos.

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Acerca de Rubén Íñiguez Pérez

Soy nada y muchas cosas a la vez: coordinador del festival de cine La Mano, colaborador en SpanishFear.com y un imán para los tipos raros. Adicto a vídeos estúpidos de Youtube.
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